El Padre por la súplica del Hijo é intercesión de la Madre admite á Sor María en el noviciado del primer grado de perfección, que es la imitación de la Santísima Virgen. Una visión misteriosa. Otra muerte mística publicada por el Eterno Padre.
“Víspera de la Presentación de la Reina á 20 de Noviembre de 1652 me sucedió lo siguiente: En recibiendo al Santísimo Sacramento, después de haber adorado á Su Majestad y dádole gracias, me sucedió, mirando sus atributos y perfecciones, darme un vehemente dolor de mis pecados. Representár on se me todos, y de cada materia de ellos, reconociendo lo que en cada uno había ofendido á Dios, me iba preguntando el Señor si me pesaba, por ser Su Majestad quien era. Y con dolor, que el pecho parecía se me rompía, decía que sí; y proponía la enmienda; el dolor se iba aumentando. Dijo el Señor las palabras que dijo á la Magdalena; que me perdonaba, y me aplicaba su sangre para lavarme ampliamente. Y sentía en esta aplicación una como sustancia ó renovación en el alma, y como un contacto de pureza.”
“Luego me parece fui llevada á un estado más superior donde vi al ser de Dios, su real trono, debajo de los términos de la fe, al Señor trino en personas y uno en esencia, á la humanidad de Cristo y su santísima Madre. Ante este real trono y solio encumbrado me reconocí de rodillas, yo el gusano más vil de la tierra delante de tan magnífica Majestad. Dijo nuestro Redentor á su Padre eterno:—Señor, aquí está esta pobrecilla alma, humillada y contrita, reconocida de su ingratitud y mala vida. Yo os suplico la perdonéis, y para descargo de sus muchos pecados os ofrezco el amor con que descendí del cielo á la tierra y tomé carne humana, la unión de estas dos naturalezas, divina y humana, los nueve meses que estuve en el vientre de mi Madre, los trabajos de mi vida, predicación, oración del huerto, coronación, cruz á cuestas, clavarme en ella; los demás misterios y sacramentos, mis infinitos merecimientos os ofrezco, mi sangre la aplico; perdonadla, Padre mío. Concedió el perdón el Padre, con grande confusión, humillación y reconocimiento mío y de mis graves pecados.”
“La Reina del Cielo hizo otra súplica al Todopoderoso, presentándole muchos motivos para que me perdonase, y el que á sus pechos había criado á su Unigénito; y lo que había padecido y merecido. Concediólo la santísima Trinidad. Luego fui preguntada qué quería; y dije que morir á todo lo terreno, abstraerme de todas las criaturas, ejecutar la voluntad divina y entrar novicia desde la festividad de la Presentación para observar y cumplir la doctrina que la gran Reina me tenía dada, y escribir su Historia.”
“Luego me parece fui llevada á un estado más superior donde vi al ser de Dios, su real trono, debajo de los términos de la fe, al Señor trino en personas y uno en esencia, á la humanidad de Cristo y su santísima Madre. Ante este real trono y solio encumbrado me reconocí de rodillas, yo el gusano más vil de la tierra delante de tan magnífica Majestad. Dijo nuestro Redentor á su Padre eterno:—Señor, aquí está esta pobrecilla alma, humillada y contrita, reconocida de su ingratitud y mala vida. Yo os suplico la perdonéis, y para descargo de sus muchos pecados os ofrezco el amor con que descendí del cielo á la tierra y tomé carne humana, la unión de estas dos naturalezas, divina y humana, los nueve meses que estuve en el vientre de mi Madre, los trabajos de mi vida, predicación, oración del huerto, coronación, cruz á cuestas, clavarme en ella; los demás misterios y sacramentos, mis infinitos merecimientos os ofrezco, mi sangre la aplico; perdonadla, Padre mío. Concedió el perdón el Padre, con grande confusión, humillación y reconocimiento mío y de mis graves pecados.”
“La Reina del Cielo hizo otra súplica al Todopoderoso, presentándole muchos motivos para que me perdonase, y el que á sus pechos había criado á su Unigénito; y lo que había padecido y merecido. Concediólo la santísima Trinidad. Luego fui preguntada qué quería; y dije que morir á todo lo terreno, abstraerme de todas las criaturas, ejecutar la voluntad divina y entrar novicia desde la festividad de la Presentación para observar y cumplir la doctrina que la gran Reina me tenía dada, y escribir su Historia.”